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Un plan de U$1.600 millones para abrir los suelos y domesticar las aguas.
Por Sandy Bauers (escritor del staff del Inquirir)
“En lugar de dilucidar cómo manejar la polución, sería mejor encontrar la manera de prevenirla”
Filadelfia anunció un plan de U$1.600 millones para transformar la ciudad durante los próximos 20 años, que utilizará el agua de lluvia en lugar de dejar que se escurra hacia los ríos por las bocas de tormenta.
El proyecto, al que algunos expertos consideran el más ambicioso de la nación (EE.UU), re-imagina a la ciudad como un oasis con jardines, techos verdes, miles de árboles adicionales, pavimento poroso, y mucho más.
Todo actuará como una esponja para absorber, o por lo menos demorar, los millones de litros de agua de lluvia que hacen colapsar a las cloacas de la ciudad todos los años.
La compleja formula original del plan aumentará las tasas impositivas, pero a su vez creará fondos garantizados y fomentará las inversiones.
Más aún, el Departamento de Agua (Water Department) dice que el reverdecimiento de la ciudad creará más trabajos y aumentará el valor de las propiedades, mejorará la calidad del aire, reducirá el consumo de energía y hasta reducirá las muertes por exceso de calor.
El plan implica un distanciamiento radical de los túneles y expansiones de plantas de tratamiento de alta complejidad que tradicionalmente las ciudades escogen.
“Este es la aplicación más importante de ingeniería verde que se haya visto en el país, en una escala nunca antes vista” dijo John Capacasa, el Director Regional de Protección del Agua de la Agencia de Protección Medioambiental, que tendrá la última palabra en la aprobación del plan.”Felicitamos a Filadelfia por haber roto el hielo”-agregó.
Si el plan funciona o no como pretende el Departamento todavía está siendo analizado por reguladores y expertos medioambientales. Esto llevará un tiempo. El plan impreso tiene 3.369 páginas.
“Teóricamente, es aplicable”- dijo Nancy Stoner, la experta en aguas del Natural Resources Defense Council. La eficacia de las técnicas verdes “está bien comprobada,”-comentó. “Lo nuevo es la escala de aplicación. Eso es lo excitante.”
Otros concuerdan:
“Creo que esta es la más importante inversión para trasformar la cuidad que jamás hayamos visto en nuestras vidas” dijo Patrick Starr, Vice-Presidente del Concejo Medioambiental de Pensilvania. “Cambiará el aspecto de los vecindarios. Cambiará la manera en que lucen muchas calles y manzanas.”
De cualquier manera, la ciudades grandes y chicas quieren ver si Filadelfia consigue que el plan sea aprobado por la Agencia de Protección Medioambiental (EPA) y si es aprobado, ver si cumple con lo prometido.
“Esto tiene implicaciones a nivel nacional,” dijo Christine Knapp, directora de la ONG medioambientalista “PennFuture”.
El problema con las aguas de tormenta es que el 60 % del sistema de desagües pluviales está combinado con el sistema cloacal, lo que significa que las aguas de lluvia y las que tienen desechos humanos se mezclan antes de ser descargadas.
Con clima seco el sistema funciona bastante bien, teniendo en cuenta que en algunas partes tiene más de 100 años, pero cuando llueve – aunque sea un poco – el sistema de desagües colapsa.
Sin lugar a dónde ir, el agua mezclada con aceite de las calles, basura y efluentes cloacales, corre por 164 cañerías para descargarse finalmente en los ríos y las cañadas del Delaware, Schuylkill, Tacony y el resto de la cuenca. En esas ocasiones, los niveles de bacterias nocivas se elevan como un cohete.
Como muchas otras ciudades, Filadelfia estaba obligada a solucionar el problema del colapso de la red pluvial y cloacal, que llega a los 1.400 millones de galones anuales (5.600 millones de litros).
La foto de Pablo Quiroz, corresponde al pluvial que desemboca sin tratatamiento desde las calles entre el Torreon y Varesse en Mar del Plata.
Hace12 años atrás, cuando los funcionarios concibieron el plan, reglamentaron la separación de las aguas de lluvia de las cloacales, como ya ocurre en los sectores más nuevos de la ciudad.
Esta separación de las aguas implica la reconfiguración de más de 3.200 Km de cañerías y hacer excavaciones en literalmente cada calle y acera.
Además, “esto era tan costoso que nadie lo quería ni tomar en cuenta siquiera,” dijo el profesor de Villanova Robert Traver, un experto en aguas de desecho.
Se pensó en la aplicación de dos soluciones tradicionales: expandir masivamente la planta de tratamiento de efluentes cloacales de la ciudad, o construir gigantescos túneles y depósitos subterráneos para almacenar las aguas que producen los rebalses, las que luego serían bombeadas para su purificación. Ninguna de las dos era eficiente. Durante los días soleados estas estructuran quedaban desperdiciadas, y ambas eran muy costosas.
El Distrito de Columbia, en cambio, está gastando unos U$ 2.200 millones en la construcción de desagües para canalizar los casi 3.000 millones de galones de aguas de lluvia anuales (12.000 millones de litros).El mayor será de 16 Km de largo y medirá 6.70 m de diámetro.
Filadelfia planeó una extensión de sus plantas (una parte menor del gigantesco proyecto) pero cuando los ingenieros se dieron cuenta de las dimensiones necesarias en la aplicación de una solución tradicional, se echaron atrás. Hubiera sido necesario construir un tunel de desagüe de más de 10 m de díametro y enterrarlo a 45 m de profundidad bajo el río Delaware.
“En lugar de dilucidar cómo manejar la polución, sería mejor encontrar la manera de prevenirla,” dijo Howard Neukrug, Director de la Oficina de Cuencas Hidrológicas del Departamento de Aguas.”Tiremos abajo las barreras contra la naturaleza y tratemos de manejar el agua de lluvia en donde cae.”
La idea implica “pelar” el cemento y el asfalto de la ciudad para reemplazarlo con jardines, techos verdes, cunetas con césped, y mini-humedales y terrenos forestados en los estacionamientos.
Toda superficie, desde calles hasta canchas de básquet, será pavimentada con un material poroso de partículas más grandes que permita al suelo la absorción del agua de lluvia.
Cuando las modificaciones se lleven a cabo en propiedad pública, los funcionarios compartirán los gastos con otras Agencias o Departamentos.
Cada vez que se excave una calle o vereda para hacer reparaciones de líneas de luz o de gas, las aceras y el pavimento serán reemplazados por otro material de costo algo superior, pero de gran porosidad y que permitirá la absorción del agua de las precipitaciones atmosféricas.
En las propiedades comerciales, el gobierno de la ciudad requiere que en grandes proyectos (aquellos que alteren unos 5.000 m2 de terreno o más) se apliquen las nuevas medidas.
En muchas construcciones se está imponiendo el uso de “techos verdes”, que aunque son más costosos reducen los gastos de calefacción y refrigeración además de durar más tiempo. El que está instalado en el techo del estacionamiento del Museo de Artes de Filadelfia – y que tiene de 30 cm a 1.50 m de tierra – está acompañado por un jardín de esculturas.
Durante el mes de Julio pasado (2009) el Departamento de Aguas (Obras Sanitarias=Water Department) comenzará a cobrar el costo del agua basándose no en el consumo sino en cuánta superficie impermeable posee cada usuario.
Por ejemplo, para una playa de estacionamiento de más de media hectárea y dos baños públicos las tasas aumentarán de manera significativa, lo que incentivará la repavimentación con materiales permeables.
En cuanto a las residencias privadas, las autoridades esperan que los barriles para recoger agua de lluvia se conviertan en algo común y corriente.
Sin embargo, aún los más fervientes defensores del proyecto le encuentran ciertas fallas.
Se piensa que el plan no va lo suficientemente lejos. La EPA (Agencia de Protección Medioambiental) quiere que las aguas de descarga se reduzcan en un 85 %; y este plan, si funciona totalmente bien, llegaría a un 80% como máximo.
El costo también es un problema. El Departamento está proyectando (con un considerable margen de error) el tiempo de ejecución de las obras, que de ser implementadas aumentarán en unos U$ 8 mensuales el importe de las facturas por el agua de una residencia típica durante las dos siguientes décadas, mucho más tiempo del que quiere la EPA.
Pero esto podría cambiar. Se piensa que el plan está lo suficientemente maduro como para atraer fondos federales y bonos de inversión: “No hay muchas entidades que quieran invertir en túneles, pero si el objetivo son los árboles hay muchas organizaciones, vecinos y agencias gubernamentales que apoyarían el proyecto”
Otros se preocupan por el hecho que el plan depende en gran medida de la iniciativa de los propietarios y en la presunción que la economía en general no tenga nuevos tropiezos.
La agencia ha estado vendiendo este plan a los vecinos de la ciudad por varios años.
A pesar de algunas reservas (hay gente a la que no le agrada ver árboles en las calles, o que se preocupan por temor a que los sótanos se inunden) los funcionarios del Departamento de Aguas están sorprendidos por el apoyo masivo que recibió el proyecto.
Con el apoyo inicial de tres vecindarios que accedieron a la reconstrucción de algunas manzanas, se logró una positiva respuesta hasta alcanzar a los 14 barrios en total.
“Me encanta,” dijpo el Reverendo Chester Williams, presidente del Chew and Bellfield Neighborhood Club. Desde su punto de vista ¿a quién no le gustaría una mejor calidad del aire, casas más frescas y calles más lindas?
“Estamos rezando para el proyecto se mueva un poco más rápido,” dijo Ken Kirk, Director Ejecutivo de la National Association of Clean Water Agencies, un grupo industrial, dijo que el plan de Filadelfia es “muy urgente. Quizá lleve más tiempo, pero al final se estará consumiendo menos energía, se usarán los recursos hídricos de manera más eficiente capturando y reutilizando el agua de las precipitaciones, y habrá menos polución en los ríos”. Foto Guillermo de Diego/Santa Clara del Mar
“Así que, desde diferentes perspectivas, este es el camino que queremos tomar. Este es el rumbo a seguir “-dijo Kirk.”
Traducción
HernánAzlor Staff Surfrider Foundation Argentina
El agua es un recurso reutilizable pero no renovable. Mientras que en todo el mundo se está hablando de permeabilizar las ciudades y reutilizar el agua de lluvia que con el cambio climático aumentarán su frecuencia e intensidad. En ciudades balnearias donde el agua de mar es un recurso turístico estratégico se siguen con viejas prácticas, ya sea amurallando la costa, volcando los efluentes directamente al mar o impermeabilizando la ciudad (y privatizando el espacio público). Foto: Playas Libres
La “Ley de presupuestos mínimos de protección de glaciares y del ambiente periglaciar”, aprobada por el Congreso el año pasado, había sido vetada por la presidente de la Nación. El senado argentino da media sanción ahora otro proyecto de ley a gusto de las corporaciones mineras. Filmus, Kirchner, Gioja, y otros, engendraron la entrega y saqueo de las altas cumbres a favor de las transnacionales extractivas.
La vida en el océano tiene el potencial para ayudar a prevenir el calentamiento global según un articulo publicado por la revista científica Times Online
Manglares, salinas y los lechos de vegetación marina son una temática diferente. Aunque juntos cubren menos del 1% del lecho marino mundial, almacenan más de la mitad del carbono enterrado en el lecho marino. Se estiman que acumulan más de 1650 millones de toneladas de CO2 cada año – casi la mitad de las emisiones globales de transporte – haciendo de ellos uno de los más intensos pozos de carbón de la Tierra
Su capacidad de absorber las emisiones se encuentra amenazada, sin embargo, los hábitats están siendo perdidos a razón de un 7 % al año más rápido que la selva tropical. Un tercio ya se ha perdido.
Frenar su destrucción puede ser una de las maneras más fáciles de reducir a futuro las emisiones de gases de efecto invernadero, expresa el informe Blue Carbon una colaboración de las Naciones Unidas.
Con el 50% de la población mundial, viviendo a menos de 118km del mar, la presión humana sobre la costa es cada vez más poderosa. Desde la década del 40, partes de Asia han perdido alrededor del 90% de los manglares, robándole a peces y hábitats locales un santuario para tormentas.
Las salinas cercanas a los estuarios han padecido una suerte similar, siendo drenadas para el desarrollo de espacios. Ricas en vida animal, las salinas resguardan una gran cantidad de biomas de vegetación que fina el carbono. Los lechos de vegetación marina, a menudo, elevan el lecho marino hasta tres metros enterrando matas de vegetación muerta, pero la turbidez del agua está amenazando su acceso a la luz solar.
La principal contribución de los sumideros de carbono, ha sido ignorada hasta ahora, expresa el artículo, que fue una colaboración realizada entre el programa de medioambiente de las Naciones Unidas, la Organización de Agricultura y alimentos y la Unesco. Es difícil obtener datos precisos, debido a la extensión de los hábitats, y quizás pueden duplicar las estimaciones mínimas usadas en el informe.
La capacidad de los hábitats marinos para enterrar el carbono es fenomenal, 180 veces más que el promedio en todo el océano, expresan los autores. Como resultado, alojan entre el 50% y el 70% del carbono orgánico en el océano.





14:30hs Inicio del Earthwave Global Surfing Challenge, iniciativa contra del calentamiento global y por la salud de nuestros océanos, creada por el Kahuna Surfing Academy de Cape Town – Sudáfrica y donde Surfrider Argentina junto a la ISA fueron miembros fundadores.Esta acción, consistirá en que la mayor cantidad de surfistas en la historia de Argentina corran la misma ola en forma simultánea. 




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